"Las frases, cuanto más profundas, son más vacías."
Miguel de Unamuno

lunes, 17 de diciembre de 2012

"Si por un punto fuera de una recta trazamos una paralela a ella obtendremos una soleada tarde de otoño"

Autor: Luis Buñuel
Obra: Teorema

En cuanto he leído esta pequeña frase he sabido que tenía que estar aquí. La he encontrado en un libro que reúne y habla de la obra literaria -no muy conocida a decir verdad- del cineasta. No sé muy bien como denominar la obra en la que se encuentra. Prosa poética quizá, pero seguramente no. Y ese es parte del encanto que tiene la frase, pero también la pieza. Buñuel es surrealista, lo ambiguo, absurdo, lo ridículo e irracional gobierna casi por entero el grueso de la obra del artista. Es por eso que lo más probable es que el género de la obra no sea ninguno.
Me temo que voy a decir esto siempre que me proponga "analizar" una frase, pero es que las que han aparecido y todas las que ponga aquí van a ser especiales, o por lo menos yo les voy a encontrar una especialidad singular. Algo que las convierte en maravillosas. Palabras ordenadas de un modo u otro que generan un sorpresa, un sobresalto, un abrir la boca para afirmar con los ojos. Una sonrisa en la mente al saber que lo que has leído tiene un espíritu cargado, una intención subrayada. Eso es lo que me ha expresado con más fuerza que otra cosa esta construcción, este edificio con cimientos de letras, obra de un genio.
La frase carece de significado. Esa es la intención del surrealista. En un estado entre la vigilia y el sueño no cabe ninguna interpretación posible, o por lo menos no para nosotros: los despiertos.
Este condicional no merece estar aquí entonces por su significado. Está aquí por su belleza. Por su carácter puramente estético. Simple y llanamente porque es maravillosa. Es una frase sincera, no esconde nada.
Cada vez que se lee deja un  vaho en la retina... "...una soleada tarde de otoño"

Para terminar lo mejor es echar un vistazo al título de la obra.

jueves, 22 de noviembre de 2012

"El que viaja mucho va huyendo de cada lugar que deja y no buscando cada lugar al que llega"


Autor: Miguel de Unamuno
Obra: Niebla, Esapasa-Calpe, Madrid, 1979.
Página: 28

Si digo la verdad, no he acabado esta nivola de Unamuno, como él mismo la denominaría. Me he encuentro inmerso en su lectura, que hasta ahora está siendo todo un descubrimiento. Nunca había leído algo así. Es sencillamente magnífica. 
He encontrado entre las páginas de esta obra ya varias citas interesantes, de diverso género. Y es que la narración está abarrotada de humor, reflexión, poesía... una auténtica belleza. Pero me ha gustado resaltar esta corta frasecilla que, a mi parecer, tiene mucho que decir.
La frase es hasta tal punto triste, que desespera. Lo primero que hay que hacer es dejar clara una diferencia, que dará entrada al resto de la reflexión.
Y es que, en estas lineas se habla del viajante, del viajero, del emigrante, y no, como una simple vista puede hacernos errar, del turista. La diferencia es radical. Pues la palabra turista esconde un concepto que la etimología nos ayuda a descubrir. Turista y turismo en castellano, tienen origen en francés de la palabra tour, que no significa otra cosa que vuelta, y en tanto que vuelta, retorno. El turista es aquel que abandona un lugar con la intención siempre de volver. La diferencia con el viajero, con el emigrante, se hace evidente. Pues bien, me parece que Unamuno habla de estos últimos. 
El emigrante es el que pierde su casa, pierde su origen, y por tanto, se pierde un poco a sí mismo. Y esto es lo que viene a decir la frase. El que viaja mucho no hace más que perderse continuamente, pues no hace de ningún lugar al que llega su hogar. Más bien, como el mismo Unamuno dice en Niebla, convierte cada uno de esos sitios en su cenicero. El individuo del que habla nuestra frase se deja en esos lugares como calcinando su propia esencia, y al fin y al cabo no dejando nada de él allí. Es a fin último, un desgaste.
Esto es lo que interpreto de la primera parte del enunciado, que viene dividido en dos mediante una conjunción. La otra parte acentúa todavía más el carácter desgarrador de la frase. Ya que no solo este emigrante del que se habla ha perdido su casa, y la va perdiendo cada vez que abandona un lugar, sino que además no la va buscando, no la espera encontrar en ningún sitio. La segunda parte de esta frase deja constancia de la constante perdida en la que se encuentra el viajante. Y es que una vez perdido el hogar, no se hace de rogar la perdida de uno mismo. 

Es importante sentir que un lugar es la casa de uno, para así poder volver a encontrarse de vez en cuando, que dicho sea de paso, no viene nada mal.


martes, 20 de noviembre de 2012

Presentación

El proyecto no es ambicioso, pero siempre he querido hacer algo así. Señalar, mediante la sencillez de una pequeña frase, la potencial grandeza de su significado. Añadir una breve reflexión personal que no haga tediosa la lectura, sino amena y e interesante, y a la par anime al posible lector a la lectura completa de la obra de la que haya sido extraída. Además cada entrada contará con información sobre el autor, la obra, la edición, etc. 

Hoy, y para empezar esperemos que un largo camino, transcribiré un frase del filósofo alemán Immanuel Kant.

"La ligera paloma, que siente la resistencia del aire que surca al volar libremente, podría imaginarse que volaría mucho mejor aún en un espacio vacío."

Autor: Immanuel Kant
Obra: La critica de la razón pura, Alfaguara, Madrid, 1983.
Página: 46
Traducción: Pedro Ribas

En la que sea probablemente la obra culmen del autor alemán, encontramos esta maravillosa metáfora que envuelve el grueso del análisis kantiano, a saber: el límite del conocimiento humano, su posibilidad, su anhelo. Es curiosos encontrarse en una obra de tal índole este tipo de recursos literarios, más aun, cuando el propio Kant en uno de los dos prólogos con los que cuenta el libro, advierte que su trabajo se verá exento de ejemplos y metáforas que ayuden a la comprensión de la tesis, a favor eso sí, de una reducción en el tamaño del volumen, que de otra manera sería inmenso. 
En cuanto al entrecomillado en sí, lo que destaca y pone de manifiesto es la capacidad de la mente humana, de nuestro entendimiento, para imaginar situaciones que exceden el propio conocimiento de la experiencia. Como puede ser el propio concepto que la paloma imagina: un espacio vacío. Evidentemente este concepto solo forma parte de la metáfora. Kant está pensando en esos objetos incognoscibles y carentes de una explicación satisfactoria, pero que de hecho, somos capaces de imaginar. En concreto Kant piensa en la posibilidad de una verdadera ciencia metafísica que pueda dar respuesta a los problemas que plantean los conceptos de Dios, libertad e inmortalidad.

Espero haber cumplido las expectativas (las mías propias), y volver pronto por aquí a sacarle el jugo a las palabras que formen un pequeño enunciado.