"Las frases, cuanto más profundas, son más vacías."
Miguel de Unamuno

miércoles, 27 de febrero de 2013

"Nadie se lamenta de no tener lo que jamas tuvo, y el pesar no viene jamas sino después del placer y consiste siempre en el conocimiento del mal opuesto al recuerdo de la alegría pasada."

Autor: Etienne de La Boétie
Obra: El discurso de la servidumbre voluntaria

La Boétie es un autor nada conocido. Todo lo que sabemos acerca de él  se lo debemos a su intimo amigo Montaigne, quien publicó todo lo que nuestro autor pudo escribir, y no fue mucho -para nuestra desgracia- pues murió prematuramente. Vivió durante la primera mitad del siglo XVI, y aun hoy día sus escritos son actuales. Una y otra vez en la historia, cuando alguien hace un llamamiento a la libertad, La Boétie pone sobre la mesa su significativa obra. El discurso de la servidumbre voluntaria es el primer texto moderno que habla en un tono afiladamente subversivo. Es significativo que la revolución francesa supiera recuperar este texto como fundamento teórico.
Pero nuestro entrecomillado no trata de nada de eso. Aunque el grueso de la obra divaga sobre la siempre difícil cuestión de la libertad, en muchas ocasiones el autor se pierde y nos regala, unas veces anécdotas acerca del mundo clásico y otras pinceladas éticas que no pretenden ser estrictas clausulas. Y ese es el caso de esta frase, que sin ir más lejos, nos habla de felicidad.
Siempre que escribo tomo como referencia el pasado. El pasado ha sido mi gran musa. Ningún momento concreto, sino el hecho, de lo que ya no es, ni será. Lo que fue. El pasado nunca soluciona nada, y es el origen de la nostalgia. Ese es el mensaje que se escribe aquí entre comillas. Y que me recuerda a otra gran frase, esta vez de Jorge Manrique en sus Coplas a la muerte de su padre donde dice eso de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Me niego a pensar eso. No quiero desistir de las incontables posibilidades que me otorga mi hasta ahora corta vida. 
Y sin embargo, la breve reflexión de La Boétie me arrastra a pensarlo. En primer lugar sitúa el lamento en la perdida. Cuando pierdes algo, sólo en ese momento, el recuerdo de haberlo tenido puede martillearte y hundirte. Por otro lado, pone la felicidad en el lugar del origen; somos desgraciados cuando se nos niega esa felicidad. Ser feliz es la condición humana, vivir nos la roba. El paso del tiempo es cruel, y todos sabemos como acaba. 
De cualquier manera a mi siempre me gusta ver la nostalgia como un momento presente de felicidad. 
 

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